Entrevistas
En una entrevista concedida a Astekari Digitala, el abogado guipuzcoano y ex dirigente de HB, Iñaki Esnaola, ve incompatible el mensaje de Otegi con lo que dice y hace ETA.
09/02/2009
BILBAO (
Usted fue cabeza visible de Herri Batasuna durante mucho tiempo. ¿Cómo ve a la Izquierda abertzale en estos momentos?
Está sufriendo ataques descomunales continuamente, quizá porque su propia estrategia da pie a ello, y en este momento quizá haya una transición entre si el camino político debe ser el único a utilizar o, si por el contrario, va a continuar por los mismos derroteros que hasta ahora. A la defensiva siempre la veo bien, cuantitativamente aguanta y resiste. Otra historia es saber si acierta en el ataque, en las estrategias y en las técnicas. Aquí es donde la veo estancada, casi sin capacidad de maniobra.
Parece que se vislumbra una Izquierda abertzale dividida, unos a favor de las actuales tesis, y otros que abogan por el fin de la violencia. Dentro de estos últimos ¿incluiría a Otegi?
Otegi lanzó en el Kursaal un mensaje de consumo interno para casa que refleja la pelea interna que puede haber ahí. Se ve que hay sectores que están pensando en una cosa y que hay otros sectores que a los dos días hacen un comunicado en el sentido contrario. Parece que ahí un sector que apuesta por el camino político, que es el titular que le dio Gara al día siguiente a la historia, y entiendo que ese camino político llevaría consigo la exclusión de la violencia. Pero al día siguiente leo un comunicado de ETA en el que reivindica el fallecimiento, la muerte o el asesinato de Uría y dice que va a seguir. Parece deducirse un punto de incompatibilidad entre el mensaje de Otegi y lo que dice y hace ETA. Sin embargo, tampoco creo que Otegi hable a título personal.
¿Cómo ve su mensaje? ¿Ve posible que se convierta en el Gerry Adams vasco y termine por pedir a ETA un alto el fuego permanente?
Públicamente todavía no. Viendo la relación de fuerzas, creo que aún no ha llegado ese momento políticamente hablando. Otegi ha estado en la cárcel, ha pensado mucho, ha hablado con mucha gente. Parece que está en una apuesta. ¿Cuántos le apoyan en esa apuesta? No lo sé, ésa es la clave. La pregunta es por qué dice eso. ¿Es el clásico consumo que luego al día siguiente ya se ha roto, o tiene unos carriles puestos? No lo sé, aunque por primera vez veo un discurso de calado, que igual desde fuera de la Izquierda abertzale no se aprecia. Tiene mucha importancia.
-¿Cómo vio el último proceso de paz?
No muy esperanzado porque me pareció ver desde el principio que aquello no iba a durar, quizá porque en todos los grupos suele haber sectores discrepantes y gentes que desde el principio ya están cantando el final de lo que ha empezado. En las dos partes ya había gentes que estaban en contra de aquello. No lo vi sólido.
¿Qué lección extrae de este otro fracaso?
La de siempre. Que la Izquierda abertzale consiga unos objetivos políticos concretos negociando con el Estado español es muy difícil. Por la relación de fuerzas, por la ideología, por el modo de ser. El PSOE ha sido siempre un partido estatutario, no creo que esté en avanzar más allá de esa posición. La vaca no da más leche y eso le vale a la Izquierda abertzale, al PNV, a EA, sólo que algunos se mueven mucho mejor en determinados campos. La Izquierda abertzale o coge respiración o se quedará sin nada.
Hablemos de las elecciones. ¿Qué opina de la actuación de Baltasar Garzón contra D3M y Askatasuna?
Este tipo de estrategia, al igual que los partidos del poder, dan pie a todos los que creen, que no son pocos, que es prácticamente imposible políticamente obtener un camino por el que puedas defender tus ideas se quiera o no, y por ello la violencia suele resultar beneficiada.
¿Veremos el final de la violencia en Euskadi?
Como uno es ya mayorcito y a la vista de cómo se plantean las cuestiones políticas en Madrid, Gasteiz e Iruña, y a pesar de que uno espera vivir muchos años, soy escéptico sobre ese final.
Tasio Erkizia, Itziar Aizpurua, y algún otro histórico militante han vuelto a salir a la palestra. ¿Usted volverá también?
Eso nunca se puede decir. El desapego es mayor porque careces de datos, pero la política me sigue interesando. Aunque con 60 años, no creo que vaya a volver a ningún sitio, porque normalmente no se vuelve, se va en todos los aspectos de la vida. Normalmente me quedaré donde estoy.