Entrevistas
Igor López de Munain es militante de Aralar y segundo en listas a Juntas Generales de Alava.
03/12/2010
Entrevista realizada por Zuriñe Grisaleña
Aralar es firmante del Acuerdo de Gernika pero no estuvo en la presentación de Gasteiz ni en la de Iruña. ¿Qué postura tiene?
Aralar se mantiene dentro del acuerdo de Gernika como no podía ser de otra forma, porque es un acuerdo consensuado entre todas las formaciones y entre todos los agentes sociales que firman el mismo. La diferencia que tenemos nosotros y posiblemente otros agentes sociales, es el modelo de socialización. No se puede utilizar este acuerdo de forma electoralista por ninguno de los partidos políticos que lo firman y las primeras socializaciones que se hacen del acuerdo de Gernika, sobre todo en Nafarroa, se intenta capitalizar desde Lortu Arte. Ése no es el modelo, porque evita que otros partidos políticos se sumen al mismo y puede ser entendido como una apuesta puramente electoral. Es un paso tan sumamente importante que no debe ser instrumentalizado electoralmente.
¿Se sienten parte del denominado Bloque Soberanista?
Hay que diferenciar ente Bloque Soberanista y Acuerdo de Gernika, nosotros somos parte del Acuerdo de Gernika, pero en los actos de socialización masivos y que son cara a la prensa, no vamos a participar. Aunque si lo vamos a hacer en los actos más de calle como es el reparto de información, relaciones con otros agentes sociales a nivel de herrialde, etc. Lo que no queremos es buscar la foto de forma electoralista.
Han dicho que van en solitario a las elecciones, pero ¿hay posibilidad de alianzas con otros partidos?
El problema es que a la gente no se le ha querido decir exactamente lo que es el pacto de Gernika. Es un pacto hacia la pacificación, mientras que el bloque soberanista entraría dentro de otra estrategia, la electoral. Mezclar ambos escenarios es por un lado, peligroso y por el otro, contraproducente para el propio modelo de pacificación. En el tema electoral, en principio, nos vamos a presentar en solitario, lo que no quiere decir que no sigamos avanzando en las relaciones con otros partidos durante los próximos meses. Y seguramente estén dentro de ése marco llamado soberanista. Pero, en principio, la idea de Aralar es presentarse en solitario.
¿En los últimos meses ha habido un acercamiento con la izquierda abertzale, podía haber alguna alianza en algún futuro?
Nuestra relación con la izquierda abertzale representada por Batasuna, al menos al nivel de Araba es positiva, es una relación que se retoma después de diez años. Y es el momento ahora de comenzar a ganar confianzas, para recuperar la perdida en estos diez años, de unos hacia otros y de los otros hacia los unos. Para nosotros lo importante es el comenzar a trabajar en temas sectoriales y en temas sociales con ellos, para recuperar esa confianza. A nivel electoral es un tema que se debe realizar a nivel nacional, y las relaciones también hay que realizarlas a ese nivel. Pero lo importante ahora mismo es que haya relación.
Ha habido una propuesta de reforma fiscal en Juntas Generales elaborada por Aralar y otras formaciones ¿A qué responde dicha propuesta?
Para Aralar lo que ha supuesto es una pena muy grande no haber podido presentar finalmente las enmiendas conjuntamente. La ruptura de esa estrategia común ha venido por parte de EA y su posterior salida del Gobierno. No entendemos muy bien por qué no se ha intentado, ya que, la salida era oficial, llevar una estrategia común que hiciese ver a la sociedad la capacidad que tenemos los grupos minoritarios, en este momento, de saber solucionar nuestras diferencias a nivel social, sobre todo con la fiscalidad en políticas progresistas y darle virtualidad a esa escenificación de las cuatro fuerzas firmantes. EA tendrá que explicar a la sociedad por qué no ha sabido y no ha querido mantenerse en esa estrategia. Nosotros presentaremos nuestras enmiendas como así lo definimos.
¿Hay posibilidad de futuras colaboraciones?
A nivel de esas cuatro fuerzas, todas. Las posibilidades están abiertas, incluso sería muy interesante que no se quede sólo en el tema de la fiscalidad, sino que a nivel de propuestas sobre el modelo social o a nivel de programa, podamos seguir avanzando. En el futuro, las cuatro fuerzas firmantes, posiblemente estemos dentro de una izquierda abertzale nueva o una izquierda soberanista, mucho más plural, abierta y como cartel político único.
¿Tienen alguna propuesta estrella para Juntas de Álava?
La propuesta estrella nuestra viene dirigida hacia dos escenarios. Por un lado, el de las políticas sociales; el contrato social que une a los representantes con los representados. Empoderar a la sociedad para que sea participe de los cambios sociales. Aquí, las políticas participativas van a ser uno de los ejes más importantes. Por el otro lado, redimensionar la importancia que tiene Vitoria en todo el espectro representativo del herrialde. Estamos intentando encontrar la fórmula de redimensionar, incluso en nuestras propias listas, el peso que puede tener cada una de las circunscripciones electorales, dando más representatividad al concepto de cuadrilla, que al de circunscripción electoral.
En relación a que la sociedad sea participe de los cambios sociales, ¿nos puede comentar en qué consiste la democracia participativa?
A nivel participativo existe una tradición tanto en Euskal Herria como en Araba, que puede posibilitar que existan unos mecanismos muy potentes para volver a generar una serie de sinergias que vayan desde abajo hacia arriba y que su último reflejo puedan ser las Juntas Generales, en el caso de Araba. A nivel municipal, estamos trabajando mucho con gente que son técnicos en Agenda 21 y en procesos participativos internos de los municipios. Lo que queremos es darle la vuelta al concepto de delegación representativa pura de la política, para que los agentes sociales y la ciudadanía no vinculada a la política tengan un reflejo político real y que su capacidad política del día a día sea eficiente. Para conseguir esto existe una cultura en Araba, que es la de los concejos municipales, en el que todos los miembros del pueblo que están dispuesto a participar, participan y se toman unas decisiones colegialas. La fórmula es bajar el nivel de representatividad y de acción política hasta la base. Y crear una serie de vasos comunicantes que puedan permitir que nosotros mismos podamos articular esas demandas municipales y de herrialde, y subirlas hasta la propia institución, que en este caso serían las Juntas.
¿Qué propone para la crisis en Araba?
En modelo fiscal es nuestro mayor activo, para solucionar la crisis. Pero no nos tenemos que olvidar que existen otra serie de instrumentos como puede ser la Caja Vital. Lo que nosotros proponemos es que se redimensione el carácter social de la propia caja. Es una caja que nace por y para Araba, y teniendo en cuenta ese principio hay que exigirles a los representantes de esa caja que su papel no sea puramente financiero, sino que debe tener un papel social muy importante. La ayuda a las pymes, la ayuda a los trabajadores e, incluso, resituar las posibles ayudas a grandes empresas. Ése tiene que ser el cambio prioritario para la Caja Vital. En el caso de la fiscalidad, hay que tener un concepto mucho más amplio de la misma. Hay que ser mucho más valientes y sobre todo, hay que desmontar el concepto utilizado por la derecha de que aumentar los impuestos repercute directamente en las clases medias o en los que menos pueden aportar, ya que es la gran mentira de la derecha y su gran herramienta es el miedo y la desinformación. Las instituciones no están para ayudar a quienes más tienen ni a las empresas más grandes del territorio, sino todo lo contrario. Tienen que ser un ejemplo de defensa de los derechos de los trabajadores alaveses y de los más afectados por esta crisis.