Entrevistas
Entrevista realizada por David Meseguer en Tinduf (Argelia) a Salek Baba, Ministro de Cooperación de la República Árabe Saharaui Democrática (RASD).
21/01/2011
Nueva York es desde hoy hasta el 23 de enero escenario de una nueva ronda de conversaciones entre Marruecos y el Frente Polisario. El encuentro, el tercero que mantienen ambas delegaciones diplomáticas tras el desmantelamiento del campo de Gdeim Izik, se produce poco después del referéndum de Sudán del Sur y del 50 aniversario de la resolución 1514 de la ONU que contiene la declaración sobre la concesión de independencia a los territorios coloniales. A miles de kilómetros, Salek Baba, Ministro de Cooperación de la República Árabe Saharaui Democrática (RASD habla desde su despacho en los campamentos de refugiados saharauis en Argelia y analiza los últimos acontecimientos.
Se cumple medio siglo de la resolución 1514 de la ONU y el Frente Polisario denuncia que el conflicto del Sahara Occidental demuestra que el colonialismo no ha sido erradicado de África.
Así es. Se cumplen 50 años de la declaración universal del derecho de los territorios coloniales a proclamar su autodeterminación y, desgraciadamente, el Sahara Occidental sigue siendo la última colonia de África a pesar de las numerosas y sucesivas resoluciones de Naciones Unidas. El caso saharaui es un ejemplo de descolonización inacabada, como consecuencia de la retirada desorganizada de España en 1976 y la entrega del territorio a Marruecos y Mauritania en virtud de unos acuerdos ilegales, los Acuerdos de Madrid. Desde esa fecha, el estado alauí y España han ignorado el derecho internacional del pueblo saharaui a la autodeterminación.
En las conversaciones con Marruecos la postura del Frente Polisario es firme. Sólo apuestan por la celebración de un referéndum de autodeterminación como vía para resolver el conflicto.
El Polisario sólo contempla la celebración de un referéndum de autodeterminación que presente varias opciones ante el pueblo saharaui: la autonomía, la integración en Marruecos o la independencia. Hasta ahora Marruecos ha bloqueado y entorpecido cualquier intento de llevar a cabo este referéndum avalado por Naciones Unidas. Marruecos lo ha bloqueado simple y llanamente porque sólo quiere una solución que le garantice la legitimación de la ocupación del territorio del Sahara Occidental.
¿La postura alauí y saharaui siguen demasiado alejadas como para alcanzar algún principio de acuerdo?
El Polisario siempre ha mostrado buena voluntad y disponibilidad para colaborar con Naciones Unidas para que el proceso avance y la negociación pueda traducirse en algún acuerdo concreto. El problema está en que Marruecos nunca ha mostrado suficiente voluntad política y, además, la comunidad internacional no ha ejercido la presión suficiente sobre Marruecos para que sienta la necesidad que debe respetar las resoluciones de Naciones Unidas.
Después de los sucesos de Gdeim Izik, ¿creyeron que la implicación de la comunidad internacional sería mayor para resolver el conflicto?
El Polisario echa en falta una posición firme de la comunidad internacional y, sobre todo, del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas. Precisamente este consejo se reunió de forma extraordinaria para abordar el desmantelamiento de Gdeim Izik, pero no pudo llegar a una condena unánime porque Francia siempre ha mostrado una postura cómplice y de apoyo total a Marruecos, amenazando incluso con la utilización de su derecho a veto.
En los últimos días se han producido presiones de la población marroquí a su propio gobierno para que reivindique su soberanía sobre Ceuta y Melilla. ¿La postura del Gobierno español es demasiado blanda con la monarquía alauí?
El problema del Gobierno español es que siempre ha cedido a la política de chantaje y de presión utilizada tradicionalmente por Marruecos a través de la inmigración, de Ceuta y Melilla, el terrorismo, etc. La posición del Gobierno español con el conflicto del Sahara Occidental es débil, ambigua, confusa y se contradice totalmente con la postura de la sociedad civil. La postura de España y Francia estimula e incentiva a Marruecos para que siga llevando a cabo su política de represión y ocupación del territorio saharaui, violando sistemáticamente el derecho internacional y los derechos humanos.
¿Qué le exigen?
Lo mínimo que debería hacer el Gobierno español es exigir que haya un respeto por la aplicación de las resoluciones del derecho internacional. No pedimos a España que corte sus relaciones con Marruecos, ni que mantenga una política de tensión. Pero sí que exigimos a España que cumpla su responsabilidad con el pueblo saharaui y exija a Marruecos y la comunidad internacional; de la misma manera que lo hizo Portugal con Timor Oriental, la realización de un referéndum de autodeterminación en el que los saharauis puedan expresarse libremente.
Se cumplen casi 20 años del alto el fuego de 1991. Si no se alcanzara ningún acuerdo ¿se contempla la posibilidad de la vuelta a lucha armada?
Este alto el fuego se firmó para llevar a cabo el referéndum en los seis meses posteriores y llevamos ya 20 años. Como gobierno estamos recibiendo cada vez mayores presiones de nuestro pueblo y nuestros jóvenes para retornar a la lucha armada si no se alcanza ninguna solución pacífica. El gobierno saharaui hace todo lo posible para evitar que haya un retroceso y apoya a la comunidad internacional para que los esfuerzos desplegados durante este tiempo no caigan en saco roto. Pero, si la comunidad internacional no ejerce una mayor presión sobre Marruecos para que acepte y respete la legalidad internacional, este hecho puede significar el fracaso del proceso de negociación y el retorno a la lucha armada.