Publicidad   Publicidad                   Inicio   Portada             4 de febrero de 2012  

Volver Opinión


Ampliar Imagen
"Víctimas, pero no todas iguales", por Oskar Bañuelos

“La Ley de Memoría Histórica objetivamente busca poco la verdad, casi nada la reparación de las víctimas y absolutamente nada la justicia”.

06/03/2010

“Victimas, pero no todas iguales”

Tengo que reconocer que, aunque no soy un gran entendido, siempre me ha gustado bucear en la historia y sobre todo en la historia de la II República, del Glorioso Alzamiento Nacional, de la posterior Guerra Civil y del ulterior franquismo. Y no porque la joven democracia española me hiciese a través de sus libros de estudio partícipe de ese pasado reciente. No, qué va. Todo lo contrario. Todavía recuerdo lo imposible que era para el profesor de historia llegar a esa época cuando estudiábamos la Básica y el BUP, muerto ya el dictador. Los Reyes Godos, sí. Los Reyes Católicos, también. Pero para este periodo, nunca quedaba tiempo. Y si había, lo despachaban con un párrafo, que venia a decir algo así como que hubo una guerra, provocada porque había mucho jaleo y que se enfrentaron unos hermanos contra otros hermanos y que ganaron unos y perdieron otros. Luego, poco a poco todos empezaron a confraternizar. Pelillos a la mar, que todos somos hermanos y españoles y compartimos un mismo destino en lo Universal. Amén. Y así, hasta que el jefe de los hermanos que ganaron se murió de viejo en la cama el 20 de noviembre de 1975. Y uno se preguntaba entonces y se sigue preguntando aún hoy: ¿y en esos tres años de Rebelión fascista y en esos cuarenta años posteriores qué pasó? Y mis hijos -jóvenes adolescentes- continúan sin encontrar una respuesta en los libros de texto escolares de 2010. La historia la escriben –o la ocultan- los vencedores. Y esto va a Misa de ocho.

Hace un tiempo asistí a un ciclo de conferencias donde se abordó la cuestión de la Memoria Histórica, desde diferentes parámetros. El que más me interesó, sin duda, fue el personal. Oí relatos, tanto por parte de los ponentes, como por parte de las personas que participaban como público, que me sacudieron todo el cuerpo, porque me llegaron como dardos directos al corazón. Y es que cuando a la memoria de aquellos años le pones rostro y cercanía el impacto es brutal. Los episodios que se contaron –seguro que una millonésima parte de lo que ocurrió- eran, son estremecedores. Y sería deseable –más bien exigible- que fueran conocidos y estudiados por las nuevas generaciones. Igual que en Alemania se estudia el nazismo o en Estados Unidos la denominada Guerra de Secesión.

Se criticó –y con razón- la Ley de Memoría Histórica. Una ley apadrinada por el PSOE e inspirada –según parece- en lo que el nieto Zapatero sacó en claro de su abuelo y que ha sido tan vilipendiada por la derechona y la sotana –la derecha y la Iglesia son como la Guardia Civil, siempre van en pareja- que sus hacedores la han vendido como si fuera la quintaesencia de la verdad, la justicia y la reparación. Cuando objetivamente busca poco la verdad, casi nada la reparación de las víctimas y absolutamente nada la justicia.

Además de un juicio histórico y social al franquismo, hace falta que se juzgue a los franquistas por todos los crímenes cometidos. Y al primero al dictador. Porque seamos rigurosos, la mayoría de estos crímenes nada tuvieron que ver con la guerra, sino que se produjeron al margen del conflicto bélico; el mapa de las exhumaciones de cadáveres, como indica el profesor de la Sociedad de Estudios Aranzadi Paco Etxebarria, nos confirma que las fosas comunes se sitúan en lugares donde triunfó la Rebelión, con lo que no hubo enfrentamiento armado, sino una pura, cruel y despiadada represión. Con miles y miles de víctimas civiles. No puede ser que se juzgue desde la Audiencia Nacional a Videla o a Pinochet, y no pueda juzgarse a Francisco Franco Bahamonde. Muerto en la cama, pero para algunas cosas muy vivo. Y ¡Presente!       

Siempre he pensado que los franquistas a lo que más temen –pongo el verbo en presente, porque todavía siguen entre nosotros, prietas las filas e impasible el ademán- no es a que se remueva el pasado o a que en los pueblos los asesinos tengan nombre y apellidos y el mismo buen sitio que tuvieron en las placas de las iglesias debajo del glorioso título de ‘Caídos por Dios y por España’, pero en esta ocasión bajo el epígrafe de ‘Asesinos’-; no qué va;  a lo que tienen pánico es a las consecuencias que la verdad, la justicia y, sobre todo, la reparación podrían tener en el presente ¿Si las víctimas tienen cara y ojos, por qué los verdugos no?  

Recuerdo que un señor de avanzada edad pidió la palabra para poner el dedo en la llaga. Llaga, por lo demás, todavía abierta y sangrante: “A mi padre lo mataron los mismos falangistas del pueblo. Y le robaron 12 obradas de tierra. Durante años tuvimos que trabajar para ellos, sin cobrar, labrando nuestras tierras, que eran suyas. Se quedaron lo nuestro y todavía hoy no han agachado la cabeza” ¿Cuántos viven hoy en 2010 a cuenta de lo que sus abuelos robaron? Ésa y no otra es la gran razón de por qué no hay justicia para las víctimas del franquismo. Del inicial del 36 y del tardío de los setenta. Es la misma razón de Estado vencedor que inspiró la Ley de Amnistía del 1977, uno de los mayores engaños de la historia moderna. Y en la que con la excusa de sacar a la calle a menos de cien presos antifranquistas, se selló una Ley de Punto y Final. A partir de aquella fecha, los partidos llamados democráticos –con las pseudo izquierdas a la cabeza- aceptaron que nunca jamás iba a haber soporte legal para juzgar y condenar a los franquistas por sus delitos y que nunca jamás se iba a devolver lo robado y a dar a cada uno lo suyo. Y –desgraciadamente- en esas todavía estamos hoy. Víctimas, muchas, pero no todas iguales.

Enviar a un amigoImprimir noticiada tu opinión

Últimas noticias de Opinión

“Turquía, ¿estado modelo?” por Iñaki Aldekoa, Jon Iñarritu y Alex Larragoiti Opinión
“Turquía, ¿estado modelo?” por Iñaki Aldekoa, Jon Iñarritu y Alex Larragoit...
“Asko dago egiteke” Jonathan Martinez eta Xabi Soto Opinión
“Asko dago egiteke” Jonathan Martinez eta Xabi Soto
“Los recortes ya están aquí” por Asier Vega y Amaia Agirresarobe Opinión
“Los recortes ya están aquí” por Asier Vega y Amaia Agirresarobe
“Kutxabank camina hacia la privatización” por Ana Etxarte y Oskar Matute Opinión
“Kutxabank camina hacia la privatización” por Ana Etxarte y Oskar Matute
Vídeo del Día
Publicidad

Burdinberri
Asevi
Electro Alavesa
Garaje Yas
Saneamientos Vitoria

©2007 Astekari Digitala :: Aviso Legal :: Canal RSS :: Regalos de Navidad :: Diseño web