Opinión
“El muro de silencio levantado en torno a la última reflexión de la Izquierda Abertzale ilegalizada, obedece fundamentalmente a una estrategia política del estado para cerrar la puerta, de momento, a cualquier proceso de diálogo y negociación”.
21/11/2009
“Aquello que no se conoce, no existe”
En una sociedad como la actual, donde el consumo de información es una constante cotidiana y presente en nuestras vidas a través de diferentes canales, se suele decir que todo aquello que no sale en los medios, y por tanto no se conoce por la mayoría de la sociedad, no existe.
Esto es así, porque desde los medios de comunicación se encargan de determinar que es importante que conozcamos, que merece más importancia y espacio en los medios y que informaciones han de carecer de interés para nosotros y nosotras.
Como podrán suponer este altruista y considerado comportamiento esconde una trampa. Porque, con esta práctica, son ellos los que determinan de que y de que no, vamos a tener conocimiento. Pero no solo eso, también se encargan de que la noticia llegue a nuestras manos, oídos y vista, bajo el tamiz o prisma de quien nos la anuncia.
En muchas ocasiones la información carece de cualquier principio de asepsia y objetividad, de forma que la información inicial, el dato u hecho objetivo, tras el paso por la mano de el o la periodista de turno acaba convirtiéndose en otra cosa. Ya no deberíamos hablar de información sino de formación de opinión, la del medio que la emite.
A estas alturas, no creo que a nadie pueda sorprenderle que los medios de comunicación, se hayan convertido en un poder en la sombra, capaz de poner y quitar gobiernos y de preparar a la masa, a la gente, para la aceptación de cualquier planteamiento por muy bárbaro que este pueda parecernos.
Son miles los ejemplos que me vienen a la cabeza para certificar y validar la reflexión que acabo de hacer, seguro que a vosotras y vosotros también. Podría acordarme de como se prepara a toda una sociedad para que acepte como inevitable la crueldad de una guerra. De cómo se oculta información para no dañar resortes del estado como por ejemplo en la participación de un golpe de estado fallido o del terrorismo de estado. O de como la prensa funciona como extensión propagandística de un régimen dictatorial. Pongan ustedes apellidos y daten y localicen estos u otros ejemplos porque como las meigas, haberlos haylos.
Cierto que alguien me podrá recordar que, también son precisamente los medios y los nuevos canales de información los que consiguen subvertir esta deleznable práctica con su denuncia libre y valiente. Cierto, pero por desgracia de estos cada vez tenemos menos ejemplos. En cambio de los otros, los funcionarios del poder, están las hemerotecas llenas.
Y en estas andamos, también por aquí, por Euskal Herria. Nuestros “grandes hermanos”, como diría George Orwell, han decidido que la posibilidad de que la selección española de fútbol juegue en Euskadi (discúlpenme pero me resisto a llamarla “la roja”) o de que la vuelta ciclista a España pase por suelo vasco es más noticiable y de interés que las nulas medidas tomadas por el gobierno para combatir el paro y la crisis o el anuncia realizado por la izquierda abertzale ilegalizada en Altsasu.
Sobre lo deportivo paso de opinar, directamente me parece un insulto a la inteligencia y a la actual situación de miles de personas el debate interesado suscitado. Así pues quiero hablarles sobre el tratamiento informativo que ha merecido la última iniciativa de la izquierda abertzale en estado de ilegalidad.
Tras esperar pacientemente una semana desde el anuncio hecho público en Altsasu no puedo sino concluir que tras esta iniciativa tal y como nos temíamos algunos se ha levantado un autentico muro de silencio con la intención de que la reflexión realizada quede cortocircuitada desde el inicio, sin siquiera darle y darnos la oportunidad de analizarla y debatirla en profundidad para resaltar sus aciertos y sus errores, sus luces y sus sombras.
Hace 5 años, el 14 de Noviembre de 2004, en un acto en el velódromo de Anoeta, la izquierda abertzale, que ya empezaba su duro camino por la senda de la ilegalización, realizo un acto y un anuncio. El anuncio fue recogido por todos los medios de comunicación de Euskal Herria y del estado en muchos de los casos en la portada. Y, por encima de las diferentes consideraciones que mereció en virtud del medio que trasladaba la noticia, nadie dudo de la importancia de lo proclamado y de las consecuencias que esto podría tener para la sociedad vasca en su conjunto. No en vano tras ese anuncio y una seria de pasos y contactos se fraguo la tregua más larga que hemos conocido en nuestro país.
Hoy, 5 años después, el 14 de Noviembre de 2009, en un acto en Altsasu, lugar donde se gestó Herri Batasuna hace ya 31 años, la izquierda abertzale ilegalizada realizo una declaración. Dicho anuncio ha pasado desapercibido para muchos de los medios que hace 5 años resaltaron el anterior y ha ocupado un lugar periférico en la atención mostrada por los medios de comunicación que se han dignado a publicar algo.
Siendo esto así, lo que conviene es analizar porqué y qué ha cambiado en este tiempo para que algo tan similar, pase de ser rutilante estrella mediática a noticia de relleno en una página par.
¿Se puede decir que el contenido de la declaración de Altsasu es de menor hondura y claridad que el de la declaración de Anoeta?
Rotundamente No. Si uno analiza y compara los textos de ambas declaraciones verá que aun cuando ambas guardan una nexo común en torno al lenguaje utilizado y el deseo de hacer efectivo el derecho de autodeterminación, en la declaración de hace una semana hay un paso significativo que va más allá de lo anunciado hace 5 años.
Hace 5 años se exponía la “apuesta por las vías exclusivamente políticas y democráticas permitirán la materialización de todos los proyectos políticos (art.6)” o “la consulta se realizara en condiciones pacificas y democráticas (art.3)” hoy se dice “El proceso en ausencia total de violencia y sin injerencias... … compromiso unilateral de utilización de vías y medios exclusivamente políticos (art. 6)” y “la voluntad popular expresada por vías pacificas y democráticas, única referencia del proceso (art.1).
Sin ánimo de hacer una disección epistemológica de cada palabra, hay un par de elementos que junto a la apuesta por las vías pacificas y democráticas merece la pena destacarse para entender la importancia del paso dado. En primer lugar en la declaración del pasado sábado se habla expresamente de la necesidad del cese de la violencia, citándola expresamente. Otra diferencia estriba en la de extender el tiempo de las vías pacificas y democráticas vinculadas a la consulta por la de todo el proceso. Esto es, desde que el proceso arranque hasta que finalice siempre sin violencia.
Pero sin duda, lo que más me ha llamado gratamente la atención de la declaración de Altsasu es la mención y aceptación de los principios Mitchell por parte de la izquierda abertzale. Hace 10 años desde esas filas se ponía en cuestión la validez de tales principios para traer una paz justa y duradera en Irlanda del Norte, hoy aceptan su validez y oportunidad.
Y es que esos principios supusieron en Irlanda la clausula de garantía para que el proceso no quebrara, ni siquiera tras los atentados de grupos escindidos del IRA como el IRA autentico o el IRA continuidad. Ya que esos principios se nuclean en torno a un alineamiento sin reservas y sin vuelta atrás con un proceso político pacífico y democrático.
Si la hondura y dimensión del texto del pasado sábado resulta obvia, ¿se puede decir que los tiempos han cambiado de hace 5 años a ahora?
Sin duda los tiempos cambian. Esto es una premisa fundamental del funcionamiento científico, por más que uno asista con apatía a la reedición continua del “Día de la marmota” en este tema.
Y seguramente las condiciones y las características del actual momento del proceso son diferentes ahora de cómo eran en el 2004. En cualquier caso conviene recordar que el anuncio del 2004 lo realizo una fuerza que ya había sido declarada ilegal por la Audiencia Nacional, igual que el de Altsasu. Que el anuncio del 2004 de Anoeta se hacía después de la frustración generada por un proceso de paz fallido, el que acompaño a la declaración de Lizarra-Garazi. Este anuncio se hace igualmente tras la enésima desilusión de la sociedad vasca tras el fracaso del proceso de paz anterior el que llevo a cabo el PSE, Batasuna y el PNV del 2005 al 2007.
Por tanto, si antes encontraron motivos para volver a sentarse tras varios procesos frustrados en Argel, Zúrich, etc. ¿Por qué ahora se desecha de plano esta oportunidad?
Simple y llanamente por cálculo político y electoral. En más de una ocasión he trasladado mi convicción de que estábamos y estamos asistiendo a una operación de calado para cambiar y modificar sustancialmente la fisionomía del país de tal modo que esta cambie o mute hacia uno que se adapte a lo deseado por quienes okupan el gobierno de Ajuria Enea.
Este proceso de lluvia fina, lleva su tiempo, pero a través de los símbolos, del retroceso lingüístico del euskera, de la imposición y del recorte de derechos y libertades, junto con el silenciamiento de aquello que pone en evidencia y denuncia su estrategia, esperan que arroje resultados que les permita revalidar su presencia en el poder.
Esta decisión política tiene que ver con dos convicciones en las filas del PSE, y no digo nada del PP. Se trata de que están convencidos de que la derrota militar de ETA, es cuestión de tiempo, y están dispuestos a esperar lo que haga falta para que la derrota de ETA se produzca por estas vías y no por otras que vengan de la mano de soluciones dialogadas.
Ahora bien, si durante los años que transcurran hasta conseguir tal objetivo, son muchas o pocas las personas que sufran la violencia irracional venga de donde venga, aun cuando esta se pudiera haber evitado, pues parece que importa poco. Supongo que se encontrara una lectura o interpretación equiparable a la de los daños colaterales en las guerras. Si, triste y duro, pero real.
La otra convicción política tiene un carácter más táctico. El PSE duda que el PSOE pueda soportar un proceso de paz, con el riesgo que todo proceso conlleva, sin que los mass media y el PP acaben por derrocarle en un contexto como el actual donde la crisis, el paro y su cuestionable labor en temas como el Alakrana tiene al gobierno tocado. El riesgo de un nuevo proceso de paz frustrado puede acabar tocado y hundido.
Y el PSOE duda que el PSE pueda mantener el poder en Euskadi con una izquierda abertzale retornada a la legalidad. Antes de que eso suceda, necesitan cambiar el país, su correlación de fuerzas y el respaldo electoral de unos y otros.
El otro día el presidente del PSE, el señor Eguiguren, no pudo ser más claro y contrario a las tesis de sus propio gobierno, cuando le preguntaban sobre un hipotético paralelismo entre un secuestro de piratas somalíes y otro de ETA. Según sus propias palabras “detrás de ETA hay un trasfondo político.”
Y parece que ante tal trasfondo político su estrategia es negarlo una y otra vez y utilizar todos los medios a su alcance para que nada se escape a su control y sus deseos, aunque nos cueste la vida y la salud. Si hay una tregua, parafrasearan a Mayor Oreja y nos dirán que es una tregua trampa. Tiempo al tiempo.
Y esta es para mí la razón por la cual el anuncio de Altsasu ha sido denostado y arrojado al silencio desde el mismo instante en que lo hicieron público. Tal vez, sea más de lo mismo, tal vez, sea otro intento más que acaba en nada, pero en cualquier caso es mejor intentar una y otra vez poner en pie un proceso de diálogo para alcanzar una paz justa que resignarnos a ver cómo nos manipulan día tras día para preservar sus prebendas. Hasta la semana que viene.