Opinión
“La falta de ideas de los gobiernos que nos atañen y su sumisión a los poderes económicos auguran un sombrío panorama para los derechos laborales de la clase trabajadora y una precarización de las condiciones de vida de la mayoría de la población vasca".
06/03/2010
Supongo que el titulo escogido a nadie le sonará extraño ni ajeno. Cuántas veces, al menos dos por año, hemos oído y visto este reclamo para incitarnos a consumir casi de forma compulsiva con la única pretensión de dar salida al género sobrante y, de paso, aumentar las arcas de beneficio de quienes lanzan dichas rebajas.
Es más, quién es el guapo o guapa que no ha sucumbido alguna vez a la supuesta ganga y ha acabado portando bolsas con enseres diversos con la esperanza, muchas veces vana, de haber conseguido un chollo con el que actualizar su fondo de armario y jactarse ante terceros de su buen ojo de comprador analítico y cerebral.
Pero dicho esto, anticipo que solo utilizo el tan traído reclamo comercial para hablarles de otras rebajas, porque de las de que tanto hemos oído hablar en nuestra vida ya soy consciente que han finalizado, que no vivo en las nubes.
Quiero hablarse de las rebajas, o mejor dicho de la liquidación por cierre que, desde nuestros gobiernos, el central y el vasco, están estudiando llevar a cabo para adelgazar los derechos laborales y la protección social de la mayoría de los ciudadanos y ciudadanas.
Porque estoy seguro que a estas alturas no hay nadie que no haya oído hablar de las famosas medidas anticrísis que plantean los dos gobiernos monocolor, o unicelulares. Aunque atendiendo a los hechos casi mejor sería llamarles unineuronales.
De todos es sabido, que estos dos gobiernos, no saben, no quieren, no pueden afrontar la crisis de otra manera que no sea plegándose a los intereses de los que mas tienen, que son justo aquellos que nos han metido en el agujero en el que estamos.
Es curioso, que un partido, que se autoproclama de izquierdas no encuentre más camino para abordar esta difícil situación que la de hacer de siervos obedientes del poder, o el capital como prefieran. Porque lo único que han puesto encima de la mesa en este año, desde que accedieron al poder unos, y desde que se dieron cuenta de la crisis los otros, no ha habido una sola medida que vaya dirigida a conciliar las ideas de izquierda con la practica de izquierdas y paso a explicarme.
Este gobierno, el vasco digo, cuando se hace cargo de la riendas del país y detecta la dimensión real de la crisis, lo primero que se plantea es reducir el gasto público. Así se despacha con la necesidad de optimizar los recursos públicos reduciendo servicios, con la excusa de que hay que ahorrar. Pero lo que no explica es que detrás de esos extintos servicios públicos, tales como Berdindu, Heldu, etc...lo que hay son externalizaciones hacia empresas privadas, o dicho en roman paladino, privatizaciones puras y duras.
Pero no solo eso, el consejero de sanidad, el señor Bengoa, nos anuncia que ante la falta de recursos en las arcas públicas se debe a proceder a un reajuste en el servicio vasco de salud, Osakidetza, que pasa por la externalización de determinados servicios, osea otra vez a privatizar elementos capitales del estado del bienestar, si es alguien quiere que ese nombre tenga algún sentido.
Va por tanto la primera contradicción entre las ideas de izquierda y la practica en el PSE. Ninguna formación de izquierdas, orgullosa de su tradición u origen, se plantearía jamas, repito jamas, devaluar hasta hacer desaparecer el papel del estado o la administración en la necesaria regulación de un mercado que antepone los beneficios a los derechos de las personas.
Y, si esta inacción es triste y lamentable por si sola, lo es aun mas si ademas de renunciar a intervenir en la economía, el papel que se arroga la administración es el de descapitalizar sus estructuras, que han de garantizar la esencia del estado del bienestar, esto es protección social efectiva y avance hacia el igualitarismo y la justicia social.
Así, se plantean externalizar o privatizar servicios sanitarios para que los entes privados puedan entrar y hacer negocio, que de eso se trata porque si algo podemos tener claro a estas alturas de la película es que el altruismo no se incluye en los manuales de estilo de la clase empresarial. Y para ejemplificar tal aseveración no tenemos más que ver la ubicación en Bizkaia de dos nuevos hospitales o clínicas de carácter privado, cuando los públicos claman a gritos recursos para mejorar sus prestaciones. Mas claro agua.
La segunda contradicción entre sus supuestas ideas, de izquierda, y su práctica, se puede ver en la fiscalidad. Cuando los ingresos de las arcas forales de las que se nutre el gobierno se ven mermadas por la crisis, con el consiguiente riesgo que para el sostenimiento del sistema de protección social conlleva esta eventualidad, nos encontramos con que en vez de elevar los impuestos de forma progresiva, esto es que pague más quien más tiene, de perseguir el fraude fiscal que no lo cometen precisamente los obreros, de gravar a las grandes fortunas vía impuesto de patrimonio, nos encontramos con una subida generalizada de los impuestos de forma lineal no progresiva y sin atender a las especifidades y recursos de cada cual. Sin duda, en esto han ido de la mano del partido gobernante en las tres diputaciones, el PNV, con quien incluso a pesar de sus peleas públicas, se reconcilian para aprobarse mutuamente los presupuestos respectivos.
La tercera traición a los principios de la izquierda, la podemos encontrar en la inyección de dinero público para grandes infraestructuras que la sociedad no ha demandado pero que le han inducido a creer que mejoran sus vidas, y aportan modernidad al país. Así vemos con asombro la cantidad de millones que el gobierno pone en la Y ferroviaria vasca, en el proyecto de puerto exterior de Pasaia o en la variante sur metropolitana de Bilbao sin ir más lejos. Esto es, en tiempos de dificultades económicas desviamos el dinero de todos y todas, para sostener los margenes de beneficio de quienes no han parado de enriquecerse en todos estos años y nos han metido, fruto de sus avaricia, en la lamentable situación en la que vivimos.
Evidentemente, el gobierno de Patxi Lopez es a la sostenibilidad ambiental lo que Nerón a la cordura, términos antagónicos. No le importa nada a este gobierno arrasar nuestro bien más preciado, nuestro medio natural para ponerlo a los pies del beneficio inmediato de unos pocos, que para mayor escarnio público muestran sus hojas de resultados año tras año, con beneficios. Aunque para mantenerlos hayan tenido que laminar miles de puestos de trabajo.
Otra asintonia evidente entre lo que dicen que son y lo que hacen, la encontramos en la propuesta del consejero de vivienda, el señor Arriola, de descapitalizar buena parte de los recursos públicos invertidos en viviendas de protección oficial privando la propiedad de las mismas al Gobierno Vasco. Plantea que el parque público de viviendas que fue adjudicado durante 75 años a los afortunados que las obtuvieron, vía sorteo, puedan ser adquiridas por estos con carácter definitivo no retornando en ningún momento al patrimonio público. Dicho de otro modo, los recursos invertidos en la construcción de esas viviendas con los recursos de todos y todas se pierden en manos de los beneficiarios que de llevar adelante esa iniciativa planteada por el consejero del PSE pasarían de ser beneficiarios a propietarios. Pues están buenos estos del PSE como para hablarles de la abolición de la propiedad privada!
Y como estas que apenas he bosquejado muchísimas más. Pero sin duda, la propuesta estrella, la que ha originado más titulares y reacción social, que ya era hora, ha sido la que ha lanzado el ministro de trabajo del partido nodriza del PSE, el PSOE, el señor Corbacho.
Este hombre, ha planteado la necesidad de alargar la edad de jubilación de los 65 años actuales a los 67 años. Sobran las palabras, o mejor dicho se colmata la paciencia de quienes han estado aguardando, reconozco que no es mi caso, alguna iniciativa minimamente de izquierdas ante la crisis.
Atrás quedan para el PSOE y el PSE los tiempos en que desde la oposición hablaban, cierto que tímidamente, de las 35 horas, de trabajar menos para trabajar todos, de favorecer vía jubilaciones anticipadas y contrato relevo la entrada de gente joven al mercado laboral.
Y, como siempre, al igual que hacía el PP cuando estaba en el gobierno del estado español, lo hacen echando mano de la propagación del miedo, asustando a la gente con la viabilidad o no del sistema público de pensiones. Esto, por si solo, sería motivo más que suficiente para mandarles a galeras o cuando menos a la oposición.
En un contexto en el que los derechos de los trabajadores se han venido recortando desde hace dos décadas, sistematicamente a través de sucesivas reformas del mercado laboral, plantear ahora esto es renunciar ad eternum a cualquier medida honrosa y digna para la mayoría de la población, que quizás convenga recordarle al ministro y sus palmeros, sigue siendo la clase trabajadora.
Y, como decía lo hace apelando al miedo, al lógico temor de quien ve en peligro su pensión. Pero sobre todo lo hace con la mentira como arma. No es cierto que las pensiones estén en riesgo, lo que sucede es que los fondos de pensiones privados se han adelgazado mucho, fruto del juego especulativo al que se han visto sometidos durante estos años y necesitan que nuevamente la gente vuelva a caer incauta ante sus encantos de una jubilación dorada.
Al menos como decía, esto ha servido para que el conjunto de la clase sindical se ponga las pilas, algunas ya las tenían puestas desde al menos el pasado 21 de mayo que le convocaron al gobierno vasco una huelga general, y se den cuenta que el dialogo social y el contrato social que preconiza el lehendakari lopez tiene menos valor y efectividad para los trabajadores y trabajadoras que un duro de madera.
Vamos que de triunfar la iniciativa, van a tener que hacerse con unas piedras o lo que fueran aquellas cosas, como las de la película “Cocoon” para llenar las piscinas de todos los destinos del inserso y rejuvenecer así a la población. A lo mejor ese es el punto cósmico del que nos hablaba hace unos meses la senadora del PSOE, la señora Pajín.
Pero bromas aparte, la salida de banco del ministro Corbacho, ha envalentonado a la CEOE, que por boca de su presidente, el señor Diaz Ferran, de comprobada ineficacia empresarial echando un vistazo a Air Comet, ha planteado que la “necesaria” reforma laboral ha de incluir un contrato para jovenes sin derecho a indemnización por despido y con salarios no superiores al 75% del Salario Mínimo Interprofesional. Sin ser un experto en economía, como es mi caso, uno no puede parar de pensar aquello de que el salario lo determinaba la función o tarea a desempeñar y no la condición social, genero, raza o edad del aspirante. Me da a mi que esto de constitucional tiene poco por no decir nada. A ver si se ponen tan rigurosos como lo hacen para otras cosas cuando de tocar sus tablas sagradas se trata.
Y, claro ante tal panorama pues surgen iniciativas que rayan lo obsceno sin que demasiada gente se eche las manos a la cabeza y alce su voz. Solo así me puedo explicar la osadía de los que se esconden detrás de la fundación “Confianza” y su machacona y rayante campaña “estosololoarreglamosentretodos.org”. Porque aunque a estas horas ya muchos de ustedes sepan, conviene recordar que detrás de esa fundación y esa campaña se encuentran empresas como BBVA, SCH, Indra, Iberia, El corte inglés, Iberdrola, CONAEC (confederación nacional de empresas de la construcción), etc...
Vaya que casualidad por partida doble, de un lado que sean las empresas que tienen buena parte de la responsabilidad del caos en el que vivimos las que nos apelen a nosotros y nosotras a implicarnos vía consumo a reactivar la economía, o mejor dicho su economía. Pero la otra casualidad es que muchas de las empresas vinculadas a esta deleznable iniciativa tengan en el comité de expertos del Lehendakari Lopez a algunos de sus mas ilustres dirigentes o ex dirigentes.
Un comité de expertos que ya se ha reunido por primera vez y que esta compuesto exclusivamente por hombres. Para que luego digan que no hay argumento que sostenga que la pobreza tiene rostro de mujer mayoritariamente. Pero sobre todo un consejo asesor formado por personas que no temen por su jubilación, ni por su despido, ni por no llegar a fin de mes.
Pues que quieren que les diga, que no me parece muy representativo dicho consejo para arreglar los problemas de la mayoría de la sociedad que sí tiene las dificultades mencionadas en el párrafo anterior.
No pretendo ser agorero, pero mucho me temo que todo el cabreo que se pillo el estado español cuando la equipararon con Grecia en cuanto a su precaria situación económica hace referencia, pueda tornarse hacia nosotros y nosotras en forma de copia de sus impopulares medidas. Si al menos fuésemos capaces de responder con la misma claridad con la que están haciendo los partidos de izquierda y sindicatos, algo habríamos ganado. Un saludo y hasta la semana que viene.