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Opinión
“Sólo en la visión distorsionada del actual gobierno vasco se puede ver a Euskadi como un oasis, cuando en realidad no es más que un espejismo motivado por la ineficacia de sus medidas, sus extrañas alianzas y la precariedad de su respaldo social”.
24/01/2010
“Euskadi: ¿un oasis o un espejismo?”
Hay quien todavía se sorprende por la capacidad que tiene nuestro pueblo para generar debates, polémicas e incluso noticias reinventándose cada día e incluso retorciendo hasta el extremo los argumentos esgrimidos hasta sacarle todo el jugo a los mismos.
Por eso, y una vez recuperados de nuestro periplo la semana anterior por las gélidas tierras, y no solo climatológicamente hablando, de Ucrania, me asomo nuevamente a la realidad de nuestro pequeño país, Euskal Herria, y más concretamente a lo que en nuestra comunidad autónoma se refiere ha motivado un sinfín de comentarios, reproches y cruce de declaraciones.
Y, aquí al Cesar lo que es del Cesar, el actual gobierno vasco y sus dos jefes de filas, el actual Lehendakari López y su socio preferente, el señor Basagoiti, son una fuente inagotable de oportunidades para escribir acerca de lo que dicen. Y digo de lo que dicen, porque sobre lo que hacen, las posibilidades se reducen considerablemente ya que hacer, hacen más bien poco, a excepción de la inagotable capacidad del consejero Ares para enervar los ánimos de buena parte de la ciudadanía con sus histriónicas y revanchistas medidas punitivas y limitadoras de derechos y libertades.
Así, cuando no es Basagoiti el que se despacha con una execrables declaraciones sobre su deseo de que ciudadanos vascos lleven hasta el último fin una huelga de hambre, es el lehendakari López el que le coge el testigo y nos asegura que si los vascos y las vascas no valoramos el cambio es porque este lo hemos asumido rápidamente. Poco más se puede decir sobre semejante boutade. Ya dice un viejo refrán castellano que “no hay peor ciego que el que no quiere ver”.
Y ante la ceguera social manifestada por el jefe de gobierno vasco poco más podemos añadir que no sea aquello de esperar que su ceguera no nos deje a todos sumidos en la oscuridad y confiar en el buen criterio de las personas que poblamos este territorio para que nos alumbren el camino y nos libren, más pronto que tarde, de conductores tan peligrosos para todos y todas, una vez constatada sus limitaciones e incapacidades.
Pero no es de esto de lo que hoy quería hablarles. Hoy quiero centrar mi atención en otra de las visiones que el lehendakari en su gira por la capital del reino, antaño imperio, ha transmitido para regocijo de la corte de aduladores que tuvo a bien acompañarle en su gira y participar de los eventos allí programados.
Tal vez, la tan comentada cita sobre la asimilación veloz del cambio, ha quitado protagonismo a otra que puede y debe figurar entre lo más alto de los exabruptos proclamados. En su comparecencia ante la corte madrileña el lehendakari presento a Euskadi como un “oasis” en la política estatal, donde las cosas se hacen bien y es posible la entente que en el estado se antoja imposible entre PP y PSOE.
Ahora bien, atendiendo a la realidad y las condiciones de vida, cada vez más precarias, de la mayoría de la sociedad vasca me inclino a pensar que el lehendakari ve un oasis donde el resto no vemos más que la aridez, dureza y nula esperanza vital propia de un desierto.
Solo así se explica que para el primer mandatario de la Comunidad Autónoma Vasca, y pese a las 76.000 personas que se encuentran en riesgo de exclusión, las decenas de ERE’s que se vienen produciendo, las más de 32.000 familias que han dejado de percibir prestación alguna y el aumento constante y progresivo de las personas inscritas en el INEM, Euskadi sea un oasis de normalidad y un modelo a seguir en su salida a la crisis.
Y visto esto, a uno solo queda concluir dos posibilidades, o bien sus asesores no le informan de la situación real en la que viven sus conciudadanos y conciudadanas, o por el contrario su apuesta para salir de la crisis pasa por cimentarla sobre bases tan poco éticas y socialmente injustas como las que los datos antes mencionados a modo de ejemplo anuncian.
Porque atendiendo a lo poco que ha hecho para paliar tan dura situación, no encontramos más que gastos en publicidad, imagen e iniciativas en la búsqueda de un efecto mediático aunque sin bases reales para tornar la actual situación difícil en una más benigna para todos y todas.
Y dentro de estas destaca sobremanera una de ellas. El famoso comité asesor de expertos que anunciaron la semana pasada a bombo y platillo. Parece ser que es en este grupo de fantásticos hombres de negocios en los que confía para encontrar la inspiración que nos saque de la crisis.
Permítanme que me eche a temblar. Si las ideas para salir de la crisis y reactivar nuestra economía pasan por el presidente de Iberdrola, el de Petronor, el de Telecinco (si han leído bien), tres ex ministros socialistas de áreas diversas, un ex lehendakari presidente de Euskaltel, y algunos antiguos consejeros del gobierno vasco hoy integrantes de los consejos de administración de grandes empresas y constructoras negro porvenir nos espera a los que estamos abajo de este sistema y hasta al mismo suelo que pisamos y aire que respiramos.
O acaso alguien duda a estas alturas de que las recetas recomendadas por estos expertos no vayan a pasar por desarrollar industrias nocivas para nuestra salud y el medio ambiente como la planta de Coke de Muskiz de Petronor, las centrales térmicas de Bahía de Bizkaia impulsadas entre otros por Iberdrola, la depauperización de una reserva natural para construir un nuevo museo Guggenheim en Urdaibai (recordemos que entre los patronos del museo Guggenheim figuran nuevamente Petronor e Iberdrola) como antaño hizo otro de los expertos construyendo su chalet sobre suelo protegido medioambientalmente.
Mucho me temo que estas mentes preclaras de nuestra sociedad se apuntaran con entusiasmo a la construcción del TAV (para beneficio de muchas empresas directamente relacionadas con algunos de los expertos) al daño irreparable al monte Jaizkibel para construir el superpuerto de Pasaia, a cementar nuestro territorio con toda suerte de variantes, desdoblamientos y nuevas carreteras para saturar aun más nuestro territorio y aumentar nuestros niveles de emisión de CO2. Y ya de paso a gastarnos alrededor de 170 millones de euros en la construcción de un nuevo campo de fútbol en Bilbao y otros cuantos en remodelar de nuevo el Buesa Arena de Gasteiz, donde a buen seguro no les faltaran palcos privados a parte de las empresas antes mencionadas.
Y todo esto, ¿por el interés público? Permitan que lo dude así en plan suave. Pero lo más cómico de esto, y no me lo negaran es la presencia entre tan selecto lobby del presidente de Telecinco. Que lo mismo el modelo de este gobierno del PSE y PP es hacer de EITB una copia de la cadena generalista del Cavaliere, si ese que se dio de morros con il Duomo de Milán, el mismísimo Silvio Berlusconi.
O eso, o que Euskadi haciendo uso de su hecho diferencial va a proponer a la tal Karmele Marchante para que nos represente en Eurovisión una vez le ha sido denegada la posibilidad de hacerlo por España, y hace a la Euskadi del “oasis” y la normalidad entrar en la Europa más casposa al ritmo de Tsunami.
Pero bromas aparte, hay algo que aun me inquieta más. Si este comité de expertos se va a reunir 4 veces al año, y parece ser que sobre el van a recaer los diseños de nuestro nuevo modelo económico para salir de la crisis, las posibilidades de que este gobierno de pasos, aunque sean tímidos, casi imperceptibles, en la búsqueda de alternativas al actual modelo neoliberal capitalista se esfuman por completo. Que tampoco es que me pille por sorpresa, pero dado que aún quedan personas que entienden que el PSE es un partido de izquierdas, creo oportuno señalarles la magnitud de su error de percepción en actuaciones como la señalada y directamente promovidas por aquel partido al que con tanta bondad le juzgan de forma reiterada. Pues eso a quitarse la venda de los ojos de una vez.
Y también me inquieta, que este órgano o comité de sabios, se situé por encima los instrumentos de diálogo social que con tanto estruendo nos anuncio como redentor hace escasos meses el propio lehendakari. Si todavía existían personas que le daban a este un sentido y una hondura que algunos no estimábamos, parece oportuno ahora, por parte de estos, reconocer las limitaciones del mismo y su instrumentalización al servicio de los de siempre.
Porque digo yo, que si alguien que se considera de izquierdas y gobierna un país, no cuenta con los representantes de los trabajadores y las trabajadoras para diseñar la política industrial y la planificación del trabajo, una de dos, o duda de la eficacia y validez de los sindicatos o directamente rompe con la lógica misma que le hace a uno sentirse o considerarse de izquierdas, ya saben aquello de la solidaridad y conjunción de clase.
En cualquier caso, adelanto desde ya la limitada eficacia general de dicho órgano de expertos y la deriva derechista del mismo. Sobre lo segundo poco puedo hacer más que certificar aun a riesgo de ser reiterativo e incluso pesado, el abandono total de cualquier raíz de izquierdas en el partido en el poder.
Pero lo primero, la limitada eficacia para el conjunto de los vascos y las vascas de dicho comité asesor, me atrevo a sugerirle, aun cuando soy consciente de que caerá en saco roto, y es tanto como clamar en el desierto, que forme un nuevo comité formado por trabajadores en precario, mileuristas, amas de casa y excluidos sociales. Porque cualquiera de ellos saben más de lo que realmente necesitamos la inmensa mayoría de nosotros y nosotras que el que ha formado con prebostes que desde su atalaya son incapaces de atisbar lo que sucede a ras de suelo, e incluso, en muchos casos, son responsables directos de lo que abajo ocurre y de lo que se sufre o malvive.
Y todo esto, como anticipo a una semana en la que se nos anuncia que el Lehendakari va a comparecer en el parlamento vasco para dar cuenta de su misterioso plan de reactivación económica del que tan solo conocemos que quiere centrarse en la educación y en la sanidad.
Miedo me da, o para ser más exacto, poca esperanza albergo en dicho plan si su iniciativa es compatible con la devaluación del sistema público de enseñanza. Si seguimos desviando dinero público en la concertación con centros privados elitistas que poco o nada hacen por reforzar la enseñanza en comunión con el desarrollo o potenciación de nuestra cultura poco desarrollo atisba uno en dicho eje.
Y con la sanidad otro tanto, si la externalización (o sea privatización en toda regla) de servicios anunciada, si la unificación y desmantelamientos de servicios prestados por las instituciones públicas tales como Berdindu, Heldu, etc. son sus recetas, no le queda a uno más que echarse a temblar.
Porque si algo podemos tener claro, y esto es una verdad objetiva, es que desde el acceso al gobierno del PSE y el PP, lo único que ha crecido en este país son las listas del paro y las empresas que anuncian cierres o reducciones drásticas de plantilla, como la anunciada estos días por Customer Works (por cierto subcontratada por Iberdrola...).
Aunque siempre hay excepciones, de hecho aunque el paro ha crecido y cada vez son más las personas que abordan un futuro laboral incierto o negro, también hay otras que tras la entrada en el gobierno del PSE han encontrado un buen empleo, y para nada precario, bien sea como directora de cooperación, o como jefa de gabinete de lehendakaritza o como directores de hospital, agencias del gobierno o sociedades del mismo. Lástima que la condición para estas incorporaciones no parece que haya sido el de merito y capacidad, sino el de parentesco con los actuales prebostes del país.
Pero bueno, ya que empezaba con un refrán castellano relativo a la ceguera del que no quiere ver lo termino con otro, “no hay mal que cien años dure” si nos ponemos a ello claro. Y de mientras, y si me lo permiten, les recomiendo vivamente a los aduladores y también a los sinceros entusiastas de este gobierno ciego, que lean “Ensayo sobre la ceguera” de José Saramago. No digan luego que desconocían las consecuencias de tamaño error. Un saludo y hasta la semana que viene.