Opinión
Ainhoa Beola e Igor López de Munain pertenecen a la Ejecutiva Nacional de Aralar y ocupan la Secretaría de Relaciones Políticas en Euskal Herria y la Secretaría de Economía respectivamente.
05/02/2012
Kutxabank: un viaje hacia la nada
Hace varios meses que no apoyamos la bancarización de las cajas vascas y votamos en contra de la misma por dos razones fundamentales, por un lado las económicas y por otro las políticas.
Tras el último Consejo de las entidades que conforman el nuevo monstruo financiero vasco ambas razones se nos reafirman y se nos presentan con la misma nitidez con la que nos opusimos a dicha fusión.
La crisis económica, social y política que venimos padeciendo ya desde el
Kutxabank nace para fortalecer el tejido financiero de la CAV, que viene soportando desde hace ya décadas la pérdida de su hegemonía frente a los poderes financieros Estatales e internacionales. La élite económico financiera de Neguri llevaba décadas perdiendo su estatus dentro de la acumulación de capital que imponía la lógica internacional y que había generado grandes bancos como el BBVA, Santander CH, etc…
En este contexto, la oportunidad de evitar su caída estaba en la mesa política, oportunidad que ha sido desperdiciada por quienes han apoyado la creación de Kutxabank.
Porque tras años generando en la sociedad vasca un miedo interesado sobre la pérdida de competitividad por falta de capital, algunos partidos políticos hicieron suya dicha necesidad y empezaron a trabajar para los lobbys financieros. Con estos intereses políticos y financieros la cuestión social de dicha fusión ha quedado fuera del debate, al primar el control político sobre el banco semipúblico- vasco a crear.
Así hemos asistido estos últimos años a las disputas entre PNV y PSE, que tuvieron su climax cuando ya a las puertas de un acuerdo el PSE y la Caja Vital se negaron a la unificación por falta de “representatividad” de Araba en dicha fusión.
Tras el pacto y el consenso, a inicios del 2011 se avanzó hacia el fin de nuestro sistema público de cajas mediante la fórmula de la bancarización. Año este en el que irrumpe en las instituciones con fuerza Bildu, fuerza ésta que negocia y apoya la creación de Kutxabank.
El día 29 de Diciembre PNV y PP, representantes del poder de la derecha vasca y española, deciden pactar en los despachos, más allá de los equilibrios políticos, de la democracia representativa de las Asambleas, de la presencia de las y los trabajadores y de la proporcionalidad entre mujeres y hombres. Conscientes de que lo pactado pone en situación de máximo riesgo el futuro social y financiero ya mermado de las cajas, de que los y las trabajadoras de dichas sucursales posiblemente caerán dentro de un convenio Estatal que en nada les beneficia y que en nada beneficia al marco vasco de relaciones laborales. Es así que el BBK y sus consejeros han tomado el timón, descartando en la práctica el desarrollo social y económico de su herrialde para pasar a ser el de la competitividad internacional en los mercados financieros; con el apoyo de la Kutxa y de la Vital.
La siguiente interrogante se nos revelará con la aprobación de la nueva Ley de Cajas vascas que se debe aprobar en el Parlamento Vasco en los próximos meses. Como todo parece indicar que el acuerdo entre las dos derechas se mantendrá con Patxi Lopez fuera de juego, la operación financiera impulsada y apoyada por casi todo el arco político dará lugar a la desaparición de las cajas vascas.
Consideramos que el modelo anterior no era el mejor, quizá tenía grandes problemas de clientelismos políticos, de falta de recursos, de control político sin dirección económica, pero no carecía de cierto control público institucional, no carecía del todo de criterios sociales, no carecía del orgullo de haber crecido en base al dinero ganado por los y las trabajadoras de éste País.
Hoy las y los vascos somos mucho más pobres y tenemos mucha menos capacidad de autogobierno. Teníamos la oportunidad de generar un Banco Público Vasco que nos diese cierta capacidad de actuar frente al poder económico, que nos diese capacidad de actuar frente a la política de la derecha, que nos diese un modelo social de desarrollo, un modelo político de defensa de lo público y control y gestión del déficit en beneficio de la ciudadanía. Pero ésta oportunidad nos las han arrebatado desde el poder tradicional y tradicionalista vasco representado por el PNV y el PP.